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| ARGENTINA: MALESTAR INDUSTRIAL POR LAS PRÓXIMAS SUBAS DE LA ENERGÍA |
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| Escrito por Diario La Nación, Bueno Aires - Argentina. | |
| martes, 12 de septiembre de 2006 | |
Con una mano en el volante de su auto y otra en su teléfono celular, el dirigente industrial soltó ayer, mientras conversaba con LA NACION, un razonamiento que, dada la ríspida relación que une a los empresarios con la Casa Rosada, probablemente nunca expondrá en voz alta. "La cuestión es: si hay cortes de luz, ¿qué prefiere el Gobierno: la producción o los votos? Además, lo más probable es que la industria traslade los nuevos costos a los precios", dijo.
La dialéctica, que se percibe fácilmente en cada ejecutivo en estos
días, es un cuestionamiento industrial que empezó con la crisis
energética en 2004 y se ahondó ahora, con las últimas medidas para el
mercado eléctrico, que disponen aumentos tarifarios para el consumo
nuevo y prioridades de suministro para los hogares si sobreviene la
escasez. Hay dirigentes que elogian, por ejemplo, aquella decisión del
ex presidente Raúl Alfonsín, que eligió, durante la crisis de 1989, que
los domicilios pagaran el costo.
En la Unión Industrial Argentina (UIA) hay un manifiesto disgusto. No sólo por sentirse la variable de ajuste, sino también por los aumentos que disponen las medidas. Los dirigentes arrojan cifras y ejemplos: si un hombre de negocios quisiera abrir una empresa, necesitaría un 100% de electricidad nueva, y esa nueva generación debería provenir de combustibles líquidos, que son más caros. Traducido: pagaría más de cuatro veces lo que cuesta la factura actual. Aceiteras, siderúrgicas, petroquímicas e incluso algún supermercado forman parte del universo posible con que los dirigentes ejemplifican su inquietud. No en vano en los últimos días varias compañías pidieron audiencias en la Secretaría de Energía para exponer sus respectivos casos. Y en la UIA ya se han contactado con Cammesa, la empresa mixta que administra el sistema eléctrico, para buscar mecanismos que atenúen el impacto. En el Gobierno buscaron ayer tranquilizar: están en estudio, dicen, medidas para tratar los casos de empresas nuevas. "Es obvio que estamos analizando la situación de esas firmas. Mire: estamos buscando soluciones, hacer un aporte, no perjudicar al sector", contestó, terminante, un funcionario que conoce el área. La discusión, enmarcada en el contexto de una fuerte omnipresencia de Néstor Kirchner en todos los temas, se plasma de un modo muy particular: ningún sector, ni empresarios ni funcionarios oficiales, quiere hablar dando su nombre. Aquella cita de Alfonsín Pero desde el Gobierno se advierte: la industria ya ha ganado bastante como consecuencia de la energía barata. Se le pide, pues, un esfuerzo. Y se objeta: sólo tendrá un aumento la parte del consumo nuevo, no toda la factura, y esa parte nueva será, además, el indicador de que la empresa creció. Ayer, la referencia de un funcionario no sonó inocente: "Si crecen, yo les recordaría la frase del doctor Alfonsín: A vos no te va tan mal, Gordito". En los despachos oficiales no hay ningún remordimiento por el camino energético recorrido hasta hoy. "Si hay alguien que se ha beneficiado en los últimos dos años fue la industria -dijo un funcionario-. El Presidente tomó una medida genial: no afectarlos con subas, y eso les permitió un crecimiento explosivo." Los industriales no coinciden. Dicen, por ejemplo, que la factura de electricidad ya subió para ellos 120% desde 2001. "Parece un poco injusto -se quejaron desde la sede de la UIA-. Se nos pide que invirtamos, que tomemos personal, que nos expandamos. Ah..., ¡pero conseguí tu propia energía!" El malestar tiene además una razón operativa. Si una firma quisiera contratar, por caso, equipos de 15, 20 o 30 megavatios, debería esperar al menos unos cuatro meses para que el proceso empezara a funcionar. "Ojo, porque la alternativa de algunas empresas puede ser no expandirse -agregaron en la industria-. A otras, en cambio, no les queda alternativa: tienen compromisos asumidos. Lo que sí es natural es que lo quieran trasladar a precios." Desde el sector eléctrico reconocían ayer que, quizá, con el nuevo sistema las firmas más complicadas fueran aquellas medianas, que no tienen suficientes fondos para contratar generación nueva. Las previsiones oficiales son distintas. El costo de la factura, dicen, salvo en tres empresas nacionales de consumo intensivo, se ubica entre 3 y 5% del total. Si la demanda eléctrica de esa empresa creciera un 10%, el costo completo sería de entre el 0,3 y el 0,5%. Y si a eso se le agregara el sobreprecio por generación nueva, el aumento final no debería exceder el 0,07%. Muy poco, razonan, si se considera el explosivo crecimiento que tuvo el sector fabril. * Publicado por Diario La Nación, Bueno Aires - Argentina. Francisco Olivera, de la Redacción de LA NACION. Septiembre 12 de 2006. |