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"LA MEJOR COOPERACIÓN RESIDE EN PROMOVER LA LIBERTAD ECONÓMICA DEL MUNDO" Imprimir E-Mail
Escrito por William Easterly   
domingo, 28 de enero de 2007

100La caída del Muro de Berlín y el mayor acceso a la información sobre la Unión Soviética y sus satélites dejaron en claro exactamente en qué medida fracasó la versión más extrema del colectivismo. Incluso antes de esto, era relativamente obvio que las sociedades libres estaban superando a las colectivistas, como dejó en claro la comparación más casual entre Alemania del Este y el Oeste, Corea del Norte y del Sur, o la Unión Soviética y los Estados Unidos.

Los antecedentes empíricos de la diferencia entre el desempeño económico de la libertad y el del colectivismo son bastante claros para cualquiera que haya seguido los acontecimientos de la última mitad de siglo. Hubo un período, desde la década de 1930 hasta la década de 1950, en el cual el rápido crecimiento de la Unión Soviética (que, como se descubrió más tarde, se había exagerado enormemente) hizo que los observadores dudaran sobre qué sistema generaba resultados económicos superiores.

Por desgracia, éstos eran los años de gestación de las políticas de la ayuda exterior y la economía del desarrollo, a raíz de lo cual muchos de los primeros economistas del desarrollo recomendaron que los países pobres imitaran el modelo colectivista, enfatizando las inversiones y el ahorro forzado para lograr el crecimiento, y apoyaran la planificación económica nacional (en alguna parte del mundo de las tinieblas entre la planificación central y los mercados libres).

A pesar de que el Banco Mundial y el FMI habían abandonado la planificación central como el enfoque recomendado para los países pobres para la década de 1980, la ayuda exterior nunca ha podido desprenderse de sus orígenes colectivistas. Para empezar, el Banco Mundial y el FMI siguieron funcionando como grandes organizaciones de planificación, sólo que ahora los planes aplicados en forma descendente y dirigidos por expertos incluían la adopción de la liberalización de los mercados (conocida como "ajuste estructural").

La planificación aplicada en forma descendente por los burócratas y expertos extranjeros sobre cómo deberían implementarse los mercados libres no generó buenos resultados en las regiones en las que se la practicó más intensivamente: África, Medio Oriente, América Latina e irónicamente la antigua Unión Soviética.

Esto produjo la desafortunada reacción violenta contra los mercados libres que estamos viendo hoy en día en gran parte de aquellas regiones. Para protegerse, las organizaciones de ayuda se refugiaron en el ejercicio de planificación de los OMD descrito en la primera sección.

Esto es irónico, ya que la caída del Muro de Berlín y el mayor acceso a la información sobre la Unión Soviética y sus satélites dejaron en claro exactamente en qué medida fracasó la versión más extrema del colectivismo. Incluso antes de esto, era relativamente obvio que las sociedades libres estaban superando a las colectivistas, como dejó en claro la comparación más casual entre Alemania del Este y el Oeste, Corea del Norte y del Sur, o la Unión Soviética y los Estados Unidos.

La correlación entre el éxito económico y la libertad económica

Hoy, mucho después del derrumbe del comunismo, sigue habiendo una gran variación entre las sociedades libres y no libres. Para formalizar lo obvio, el éxito económico tiene una gran correlación con la libertad económica. Utilizo la medición del ingreso de 2002 publicada en Libertad económica en el mundo: informe anua l, 2004, para tomar el último año del que se dispone de una gran muestra de datos.

Por supuesto, existe un gran problema de causalidad inversa potencial, es decir, de que los más ricos exijan más libertad económica. Los críticos de las medidas publicadas en Libertad económica en el mundo podrían argüir también que se las elabora sobre la base de la premisa fuerte de que la libertad económica se asocia con prosperidad y, por lo tanto, los índices pueden tener un sesgo inconsciente a asignar valores más altos a los países con una conocida trayectoria exitosa (no conozco ningún motivo para dudar del índice publicado en Libertad económica en el mundo, que sólo utiliza datos secundarios y no incluye ninguna valoración subjetiva, pero me esfuerzo por anticipar posibles críticas).

Un sesgo así introduciría una segunda clase de causalidad inversa. Dado que las instituciones de libertad económica se originaron en Europa y luego se propagaron a otras regiones templadas en donde se establecieron europeos (con algunas excepciones), utilizo la distancia del Ecuador como un instrumento de libertad económica. Debido a que algunas tradiciones legales (en especial la británica) se inclinan por la libertad económica, mientras que otras no (obviamente, la tradición socialista), tomo el origen legal como otro conjunto de instrumentos para la libertad. Los estadísticos de prueba de la validez de los instrumentos son satisfactorios, en su mayoría, y aún demostramos una asociación muy fuerte entre libertad económica e ingreso per cápita.

La "trampa de pobreza" y el "gran empujón"

Si bien la libertad económica parece bien afirmada como un camino a la prosperidad, los defensores de soluciones colectivistas a la pobreza mundial aducen que los países pobres están en una "trampa de pobreza" que les impediría experimentar un crecimiento económico incluso si tuvieran libertad económica, por lo que necesitan una operación de rescate colectivista. Una vez más, el principal exponente de la hipótesis de la "trampa de pobreza" es Sachs. En El fin de la pobreza, sugiere tres principios. El primero es que los pobres no ahorran suficiente.

Cuando las personas (...) se encuentran en la más absoluta indigencia, necesitan todos sus ingresos, o más, tan solo para sobrevivir. No hay ningún margen de ingresos por encima de la subsistencia que pueda invertirse para el futuro.

Ésta es la principal razón por la cual los más pobres de entre los pobres son sumamente propensos a quedar aprisionados en tasas de crecimiento económico bajas o negativas. Son demasiado pobres para ahorrar de cara al futuro y acumular así el capital por persona que podría sacarlos de la miseria (pp. 98-9).

El segundo motivo de la trampa de pobreza, según Sachs, "es la trampa demográfica, que se genera cuando las familias optan por tener muchos hijos" (p. 110). El crecimiento demográfico es tan rápido que supera el ahorro (que ya era demasiado bajo, según el primer principio).

El tercer elemento es el aumento de los retornos sobre el capital cuando el capital inicial por persona es bajo (y el ingreso por persona es bajo):

Una economía con el doble de acumulación de capital por persona supone una economía con carreteras practicables todo el año, en lugar de una con carreteras que quedan impracticables con cada estación lluviosa; energía eléctrica fiable las veinticuatro horas del día en lugar de energía eléctrica esporádica e impredecible; trabajadores sanos y que acuden al trabajo en lugar de trabajadores que se ausentan de forma crónica debido a las enfermedades. Lo más probable es que la duplicación de la acumulación de capital físico y humano se traduzca en realidad en un incremento del nivel de rentas superior al 200 por ciento, al menos en los niveles más bajos de capital por persona (p. 351).

Sachs da el ejemplo de un camino, una mitad del cual está pavimentada y la otra es intransitable por falta de puentes o por mal estado provocado por inundaciones. Si se repararan las secciones intransitables, se duplicaría el largo del camino pero se multiplicaría por mucho más que dos su producto. "Éste es un ejemplo de efecto umbral, según el cual la acumulación de capital solo se vuelve útil cuando se alcanza un nivel mínimo (pp. 351-2).

El papel de la ayuda externa es incrementar la reserva de capital lo suficiente como para cruzar el nivel umbral, cruce que se conoce como el "gran empujón: "si la ayuda exterior es lo bastante importante y se prolonga lo suficiente, la acumulación de capital aumenta lo necesario para elevar la renta de las familias por encima del nivel de subsistencia (...) El crecimiento deviene autosostenido gracias a los ahorros familiares y las inversiones públicas financiadas por los impuestos familiares" (p. 347). Según Sachs, sin la ayuda exterior, "muchos países razonablemente bien gobernados son demasiado pobres para realizar las inversiones necesarias para subir los primeros peldaños de la escalera".

Incluso antes de verificar esta hipótesis, cabe señalar que estas ideas no son nuevas. De hecho, son parte de las ideas básicas de la economía del desarrollo de las décadas de 1940 y 1950, y los economistas del desarrollo las utilizaron para insistir en que la ayuda externa era necesaria para el crecimiento económico entonces, como hace Sachs ahora, medio siglo después13. Después de que 568.000 millones de dólares en ayuda a África se combinaron con el estancamiento del continente durante las últimas cuatro décadas, y del éxito de otros países pobres, en el este de Asia, que recibieron ayuda por sumas mucho menores como porcentaje de su ingreso, podría haberse esperado un poco de escepticismo antes de que se repitieran las ideas de la década de 1950.

Dada la publicidad que están recibiendo estas viejas ideas revividas, contrastemos la hipótesis de la trampa de pobreza y la necesidad de un "gran empujón" con la explicación de que los países prosperan gracias a la libertad económica. La hipótesis de la trampa de pobreza diría que los países pobres tienen un crecimiento bajo y los países ricos tienen un crecimiento alto, por lo que habría una asociación positiva entre el ingreso inicial y el crecimiento.

Esta asociación positiva debería mantenerse cuando usamos variables tales como si el país está "razonablemente bien gobernado" (por ejemplo, si el gobierno facilita la libertad económica). Por lo tanto, hago una regresión que combina libertad económica con ingreso inicial; igual que antes, debo aplicar una variable instrumento para la libertad económica para tratar una posible causalidad inversa. Un nivel elevado (del promedio) de libertad económica en relación con el ingreso inicial indica que el potencial de ingreso es elevado (si es correcta la hipótesis de la libertad económica) en comparación con el ingreso actual y, por lo tanto, predice un crecimiento más rápido.

La hipótesis de la trampa de pobreza pierde contundentemente frente a la explicación de quién prospera basada en la libertad económica. En realidad, los países que son más pobres al comienzo crecen más rápido que los países ricos, una vez que se controla la endogeneidad para la libertad económica.

¿Cuál es el papel de la ayuda externa en la proyección del crecimiento por encima de la pobreza? ¿Lleva al crecimiento un "gran empujón" de ayuda externa? Existe un enorme volumen de bibliografía empírica sobre ayuda externa y crecimiento, cuyas conclusiones más recientes señalan que la primera no tiene ningún efecto mensurable sobre el segundo16. Vuelvo una vez más a la fuente para comprobar cómo afectan los flujos de ayuda los test de hipótesis. Agrego como variable explicativa el cociente ayuda externa recibida sobre ingreso nacional bruto del beneficiario. Una vez más, está el problema de la causalidad inversa. Utilizo el logaritmo del tamaño de la población como instrumento para la ayuda, aprovechando la peculiaridad del sistema de ayuda de que los países pequeños reciben porciones importantes de su ingreso como ayuda, sin importar su desempeño económico ni sus necesidades.

Al tomar como instrumentos dos variables del término derecho a la vez, se generan problemas más complejos de identificación y variables instrumentales débiles. Por ello, consideremos este ejercicio más ilustrativo que definitivo.

Si sólo se controla la correlación del ingreso inicial y no la de la libertad económica, la ayuda no tiene un efecto significativo sobre el crecimiento económico. Una vez que se controla la correlación de la libertad económica, la ayuda tiene un efecto significativo y negativo sobre el crecimiento.

No deseo enfatizar demasiado este resultado, ya que los estudios previos, por lo general, hallaron un efecto cero, no negativo, de la ayuda sobre el crecimiento. Es necesario contar con pruebas mucho más robustas para poder considerar seriamente el resultado negativo, y también es necesario estudiar más a fondo el problema de los instrumentos débiles.

Sin embargo, este ejercicio ilustrativo es coherente con los estudios previos, al menos, en cuanto a que la ayuda no tiene un efecto positivo sobre el crecimiento.

* Publicado por Diario Exterior. William Easterly, profesor de la Universidad de Nueva York, cuestiona el colectivismo cooperativo. 28 de enero de 2007.