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ArtÃculos por PaÃs
TODA AMERICA
DEMOCRISIS | DEMOCRISIS |
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| Escrito por Antonio MarÃa Delgado | |
| lunes, 23 de febrero de 2009 | |
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Expresiones de descontento como éstas no son nuevas en una región acostumbrada a manifestaciones de protesta de todo tipo y magnitud, que incluyen desde desempleados hasta poderosos latifundistas. En los últimos años éstas no se transformaron en las violentas manifestaciones callejeras que condujeron a la salida de su entonces presidente Fernando de la Rúa en 2001, así como al boliviano Gonzalo Sánchez de Lozada en 2003. No obstante, las presiones sociales que empieza a generar la crisis financiera en distintos rincones de América Latina sí podrán tener impacto político, por lo menos a través de las urnas de votación. Y es que los efectos más complicados de la crisis se empezarán a sentir justo cuando América Latina comienza una temporada de vitales elecciones parlamentarias y presidenciales en las mayores economías de la región, partiendo por las que tendrán El Salvador y Ecuador y cerrando el ciclo con la de Brasil para elegir al sucesor de Lula en octubre de 2010 (ver recuadro). "Los gobiernos serán juzgados tanto por sus campañas durante los años de bonanza, así como por su capacidad de amortiguar los efectos de la crisis", dice el brasileño Sérgio Fausto, coordinador de Estudios y Debates del Instituto Fernando Henrique Cardoso. Esto colocaría a los actuales gobiernos y a los bloques oficialistas en una situación de desventaja ante sus rivales debido a la magnitud de la crisis y la falta de recursos financieros e institucionales para adoptar políticas anticíclicas en la mayoría de ellos, con la excepción de Chile y, quizás, Brasil. Aunque ello no significa necesariamente que las oposiciones políticas latinoamericanas ganarán los próximos comicios, los partidos de gobierno tendrían a la crisis jugando en su contra. Para algunos observadores, la crisis podría tener un efecto político y social más allá de las urnas. "Tendremos estancamiento económico, más pobreza, más desempleo, más criminalidad y más violencia social", dice Michael Bagley, director de Estudios Internacionales de la Universidad de Miami. "No podemos predecir, pero sí podemos vislumbrar más inestabilidad, más descontento con más intervenciones en la política no mediadas por las instituciones ni los partidos políticos. Ese tipo de escenario puede desembocar en golpes militares, en esfuerzos por restablecer el autoritarismo. O, simplemente, desembocar en caos". Incluso quienes tienen una visión más positiva creen que la crisis podría generar un punto de quiebre en la relación de los latinoamericanos con sus instituciones, si es que los países no logran mantener los avances sociales que se habían conseguido en los últimos años. "Tenemos que pensar que aquí tenemos 100 millones de personas que salieron de la pobreza durante el quinquenio virtuoso, y esa clase media emergente que hay en América Latina es la que va a causar sin duda cualquier inestabilidad o ingobernabilidad que podría producirse bajo los rigores de la crisis", dice Marta Lagos, directora de la Corporación Latinobarómetro, que mide anualmente la relación de los latinoamericanos con la democracia. Lagos duda que la crisis genere un caldo de cultivo para nuevas dictaduras en la región, pero si generará problemas de gobernabilidad. "Calculamos que hay unos 80 o 100 millones de habitantes de la región que hoy están dispuestos a salir a la calle para defender sus derechos. La cifra se incrementaría si llegamos a un momento crítico de recesión, después de dos o tres años de bajo o de ningún crecimiento. Allí entonces uno se pregunta hasta qué punto la población latinoamericana va a seguir defendiendo la democracia".
PEOR DE LO ESPERADO El segundo es el efecto de la contracción en Estados Unidos en su demanda mundial de productos manufacturados, que perjudica a países como México, y disminuye el apetito de los estadounidenses y de los europeos de irse de viaje por la región, lo cual golpea al Caribe. De paso, frena el flujo de remesas, lo cual impactará a Ecuador, México y Centroamérica. El tercer golpe está siendo propinado por la caída de los precios de las materias primas, que reducirá los ingresos fiscales y su capacidad de maniobrar para reducir los efectos de la crisis. En este contexto, Brasil y Chile están entre los países mejor posicionados. Las altas reservas que el gobierno de Santiago acumuló durante el período de vacas gordas probablemente le serán suficientes para superar sin mayores problemas el de vacas flacas. Una inesperada ayuda para la alianza gobernante, pues le permitirá tener a un gobierno más gastador justo en un año en que el candidato opositor de derecha, el empresario Sebastián Piñera, lidera las encuestas para suceder a la presidenta Michelle Bachelet. En Brasil, el comparativamente alto grado de diversificación de la economía probablemente le ayudará a suavizar el impacto de la caída de los commodities. Y aunque no hay que despreciar el efecto que en la caída en las exportaciones puede tener en los ingresos fiscales, y en la capacidad de maniobra del gobierno, el país tiene los recursos suficientes para impulsar los planes de crecimiento y sociales que han permitido sacar a millones de brasileños de la pobreza en los últimos años.
LOS ENIGMAS En Venezuela, entre tanto, el mandatario Hugo Chávez se ha resistido a adoptar las medidas necesarias para estabilizar la balanza de pagos del país, aun cuando sus reservas se agotan rápidamente. El año pasado, el país importó unos US$ 56.000 millones en bienes y servicios, mientras que a un precio de US$ 40 el barril, el país obtendría unos US$ 28.000 millones en concepto de exportaciones petroleras, dice Ricardo Hausmann, director del Centro de Desarrollo Internacional de la escuela de gobierno de la Universidad de Harvard y ex ministro de Planificación de esa nación. El país no puede endeudarse en este momento, así que si se mantiene el ritmo de gasto no pasará mucho tiempo antes que agote el dinero guardado. "Venezuela es como un tren que va a 150 kilómetros por hora y a cierta distancia, en la vía, hay un muro y el conductor hasta ahora se rehúsa a poner el pie sobre el freno", dice Hausmann. Los tres países "enigma" son Cuba, Panamá y México. Irónicamente, Raúl Castro podría contar con un respiro y soportar menos presión interna de cambios. Con la situación deteriorándose rápidamente en el Caribe, la economía semicerrada de Cuba casi no "importa" la crisis global, y el derrumbe de los commodities alimenticios (que la isla importa) probablemente equilibre la caída de los turistas. Con elecciones en mayo próximo, las autoridades panameñas aseguran avanzar sin problemas, pero su economía depende de la confianza de inversionistas nerviosos. Con un gobierno poco popular y con sus finanzas desbalanceadas, sin Banco Central ni herramientas monetarias, depende de las obras públicas de la ampliación del canal para mantener su nivel de actividad y liquidez. Por ahora, Balbina Herrera, la candidata del oficialista PRD, va 23 puntos debajo de la coalición opositora Alianza por el Cambio, que encabeza el empresario supermercadista Ricardo Martinelli. En México, el ambicioso plan de Felipe Calderón en infraestructura, la inversión pública y las reformas, pueden ser insuficientes para contrarrestar el aumento del desempleo en una economía que crecerá más lento y que pierde la válvula de escape de la migración hacia EE.UU. El tema es preocupante porque los adolescentes desempleados en zonas rurales son el mejor insumo para los grupos delictivos y de narcotraficantes que protagonizan una dura lucha con el Estado mexicano. Pero los observadores no creen que esto se acentúe por la situación económica. "La relación entre crisis económica y algún tipo de desafío a la estabilidad política no es automática", dice Rodolfo de la Torre, coordinador de la oficina de investigación en desarrollo humano del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, basado en México. El funcionario da como ejemplo la crisis del 94 en México que tuvo efectos posiblemente más fuertes que los esperados en la coyuntura actual, pero que no desembocó en problemas de gobernabilidad. "Puede haber un descontento con la economía pero que se materializa por formas que no involucran un desafío a la autoridad. Están las vías electorales, de libertad de expresión, los mecanismos políticos para que se exprese ese descontento sin que se desborde". No obstante, el descontento social va al alza. "México es un país donde se socializan las crisis", dice Francisco Farina, vocero del Frente Sindical Mexicano. "Los recursos se privatizan en las empresas, las ganancias son para los particulares, pero al momento de las crisis se toma el dinero de los contribuyentes para rescatar a los privados". En Argentina, el control del gobierno de los fondos de retiro y una renegociación parcial de su deuda le dio espacio para aventar el temor a un nuevo default en 2009 y 2010. Sin embargo, diversos analistas coinciden que el país se dirige gradualmente hacía un proceso de ajuste. El descontento popular ha ido en aumento a la par con el ajuste de las tarifas de los servicios públicos de luz, gas y transporte, largamente congeladas por las autoridades. Por ello estimaron que en las elecciones parlamentarias de septiembre el peronismo será castigado por los votantes. La duda es si la oposición se unirá, con lo cual la derrota podría ser dura. O si se mantendrá separada, con lo cual el gobierno seguirá dominando como primera minoría. Nina Castells -quien actualmente contempla la posibilidad de lanzarse como candidata para la gobernación de la provincia de Corrientes, en el norte tropical del país- no cree que los comicios sean una válvula suficiente. Arguye que el grado de insatisfacción es ya muy palpable en ciertos barrios populares. "Hay una psicosis generalizada como del 19 y 20 de diciembre de 2001 [fecha en que renunció De la Rúa]", cuenta. Y aclara que "nosotros no estamos de acuerdo con eso y tratamos de calmar a la gente, porque la gente entró en desesperación, y esa desesperación a veces se puede desatar de una manera", pero que, como ella misma dice, en América Latina nadie sabe cómo puede terminar.
CALENDARIO ELECTORAL 26 de abril, 2009 - Ecuador. Presidencial. Rafael Correa buscará la reelección. 3 de mayo, 2009 - Panamá. Presidencial. Empresario opositor es favorito. 28 de junio, 2009 - Uruguay. Presidenciales. El oficialista Frente Amplio corre con ventaja. 5 de julio, 2009 - México. De diputados federales y algunas gobernaciones. El opositor PRI se adelanta en las encuestas. 25 de octubre, 2009 - Argentina. Legislativas. Se renuevan la mitad de los diputados y un tercio de los senadores. 29 de noviembre, 2009 - Honduras. Presidencial. 6 de diciembre, 2009 - Bolivia. Presidencial. El presidente Evo Morales buscará la reelección hasta 2015. 11 de diciembre, 2009 - Chile. Presidenciales. La derecha opositora lidera las encuestas, a través de Sebastián Piñera. 7 de febrero, 2010 - Costa Rica. Presidenciales. Posible duelo entre dos mujeres. 30 de mayo, 2010 - Colombia. Presidenciales. Aún hay dudas sobre si Álvaro Uribe va o no a la reelección. Principios de octubre, 2010 - Brasil. Presidenciales. Por ahora, el opositor José Serra lidera las encuestas.
CRISIS Y RIESGO POLÍTICO Brasil: Uno de los países mejor preparados gracias a sus amplias reservas y avances en la diversificación de su economía. No obstante, la desaceleración podría afectar la popularidad de Lula y disminuir los prospectos de elección del partido de gobierno en las elecciones de 2010. Colombia: Los analistas están preocupados sobre el riesgo de que la crisis económica termine deshaciendo los avances en la reducción de pobreza que Colombia ha conseguido en los últimos años. El país sigue teniendo un serio problema de desigualdad que ha servido de base para la insurrección armada. Chile: Considerado como el mejor preparado para aguantar la crisis. Sus holgados niveles de reserva y prudente manejo económico le brindan recursos para adoptar medidas contracíclicas que suavicen el impacto en el desempleo. Sin embargo, hasta ahora, su uso es tímido. Queda por ver, no obstante, si la crisis beneficia o no a la alianza oficialista, frente a un candidato de derecha que está fuerte en las encuestas. Ecuador: Este país andino es considerado como uno de los más vulnerables a la crisis económica. Su alta dependencia de los precios del petróleo es similar a la de Venezuela, pero a diferencia de Caracas, Quito no cuenta con los recursos para poder protegerse temporalmente del impacto (una moneda propia, por ejemplo) y los recursos del estado podrían comenzar a escasear al inicio del segundo semestre. México: Debido a su extrema dependencia de EE.UU. para su comercio exterior, la economía mexicana podría contraerse en 2009, acentuando el desempleo, lo que a su vez podría traducirse en un mayor descontento y una mayor incidencia en la criminalidad. La popularidad del oficialismo va a la baja, mientras sube el opositor PRI. Perú: Sigue siendo el país de mayor crecimiento de la región. Pero la popularidad de Alan García se ha venido a menos y la aún elevada dependencia de la economía del país en las exportaciones de materias primas podría terminar traduciéndose en un mayor desempleo y descontento popular que propicien la reaparición en la escena de movimientos izquierdistas armados y un ambiente fértil para el resurgimiento de líderes populistas. Venezuela: La caída de los precios del petróleo debió haber motivado a Venezuela a aplicar serios cambios en su conducción de la crisis, pero hasta ahora el gobierno se ha rehusado a recortar el gasto y a mantener el tipo de cambio en niveles artificialmente altos. Un recorte del gasto público tendría serias consecuencias políticas en el país, debido al profundo debilitamiento que ha sufrido el sector privado en los últimos años. * Publicado por América Economía.com. Febrero 20 de 2009. Con Arly Faundes y Lisia González, en Ciudad de México. |